LLAMADA PERDIDA

Mi tío Paulino tenía un amigo médico, el doctor Justino Aguilera, una de cuyas máximas era que “siquieres llegar a viejo no permitas que te molesten a las horas de comer y descomer”. Esto se lo escuche a muy temprana edad y me debió de calar hondo pues tengo la costumbre de desconectar el móvil cuando estoy en el retrete. He incorporado este íntimo recinto a los lugares donde preceptivamente desconecto el teléfono móvil. Por citar algunos, en el cine, en el teatro, en los conciertos, en las ceremonias religiosas o jugando al ajedrez. Como ya he dicho, también en el excusado.

Y precisamente por eso, por encontrarme en el excusado, no recibí ni atendí en su momento la llamada de la otra tarde. Cuando la ví entre mis llamadas perdidas no reconocí en absoluto el número de teléfono desde el que me habían llamado, y cuando escuché el mensaje que habían dejado en mi buzón de voz efectivamente comprobé que se trataba de un error y que no era para mí. El mensaje decía: “Alfredo, soy Julia del Círculo de Lectores. Llámame en cuanto puedas”.

Ni me llamo Alfredo ni conozco a ninguna Julia del Círculo de Lectores por lo que mi primera intención fue borrar el mensaje sin más trámite y olvidarme del tema. Pero algo me impulsó a no hacerlo, algo me empujó a llamar a la tal Julia para decirle que su mensaje no había llegado al destino deseado, que seguramente había marcado mal y el tal Alfredo no iba a contestar a su llamada. Sin duda fue su voz o más concretamente un misterioso aleteo de su voz, una vibración sutil pero poderosamente atractiva. Una especie de musicalidad que me resultó tan subyugante como lo fueron para Ulises los cantos de las sirenas.

Cuando la llamé ya había escuchado su mensaje media docena de veces y estaba deseando ardientemente conocerla, pero ignoraba como conseguirlo. Me lo jugaba a cara o cruz en los pocos segundos de una breve conversación telefónica y evidentemente lo tenía todo en contra puesto que yo no era otra cosa que un desconocido al que ella había llamado por error, y estaba claro que no existía ningún motivo para que dejara de serlo.

Y sin embargo… “¿Julia? Tengo una llamada en mi móvil preguntando por Alfredo. Vaya, lo siento, pero hay un error en el número porque yo no soy Alfredo” …. “No, no soy Alfredo ni conozco a nadie en el Círculo de Lectores” …. “Si, es raro que tengas mi número. Debe de ser un error al marcar o al anotar el número. El de Alfredo y el mío seguro que son parecidos” …. “De nada. Pensé que debía avisarte. Pensé que podía tratarse de algo importante y que si tu llamada se perdía tal vez te ocasionara algún contratiempo” … “Gracias, mujer. Creo que exageras. ¿Encantador? No es para tanto.” … “ ¿Qué si sé donde está el Círculo de Lectores? Pues no, aunque una vez fui socio hace años, pero nunca estuve ahí.”…. “¿Tomar un café? Con mucho gusto, aunque me arriesgo a mucho. ¡Seguro que me harás otra vez socio del Círculo!” …. “De acuerdo, te llamo más tarde y quedamos para mañana.” …. “¿Cómo? ¡Ah, claro! Marcos, me llamo Marcos. Si, como el evangelista, aunque menos santo…”

Como dice una canción, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Y como reza un refrán, donde menos se espera salta la liebre. Esta liebre no la esperaba pero ahora espero impaciente el encuentro de mañana con mi desconocida Julia. Parece que le he caído bien, como ella a mí. Claro, que todo el soporte de esta atracción son unicamente nuestra voces. Todo está en el aire, y nunca mejor dicho. Y todo será que el encanto se rompa en cuanto nos echemos la vista encima. En fin, mañana lo sabremos. Sorpresas te da la vida… y mira por donde esta sorpresa se me presentó en un lugar tan inesperado como el retrete de mi casa.

No se si el dramaturgo romano Terencio estaba pensando en las letrinas de la Ciudad Eterna cuando dijo aquello de que “nada de cuanto es humano me es ajeno”. Bueno, según un libro de frases que compré años atrás ¡precisamente en el Círculo de Lectores! él dijo algo así como “ humani nihil a me alienum puto”, frase que en su parte final resulta un tanto malsonante. Pero ¿verdad que no se lo tomaremos en cuenta?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s